Los Sueños de Gaia es un mundo inspirado en la naturaleza, la magia y el mundo onírico. Sus historias nos cuentan viajes de crecimiento personal protagonizadas por seres de fantasía como Los hombres hoja, monstruos o animales.








Los Sueños de Gaia es un mundo inspirado en la naturaleza, la magia y el mundo onírico. Sus historias nos cuentan viajes de crecimiento personal protagonizadas por seres de fantasía como Los hombres hoja, monstruos o animales.








El run run resonaba por todo el valle. Era un sonido continuo como el caudal de un río que fluye constante hasta adormecerte.

El ronroneo es uno de los hechizos de los gatos. Es casi imposible no procesarles amor y no sentirse correspondido al instante, si uno esta en contacto directo con ellos, la vibración fluye a través de los sentidos por todo el cuerpo.
En un lecho de hojas dormitaba tranquilo un gatito. Oxalis velaba su sueño. Fue quien me contó algunos de los secretos de la magia de los gatos y como interpretar sus señales.
Cuando un minino te mira fijamente a los ojos y baja lentamente sus parpados a modo de guiño. Te envía besitos gatunos a distancia capaces de llenarte de amor, tranquilidad y proporcionarte la tenue sensación de seguridad que proporciona el hogar.
Tienen el poder de hacer que los adultos retrocedamos en el tiempo. Con sus juegos y mordisquitos te hechizan para que juegues al escondite y al pilla pilla de nuevo. Da igual lo que estés haciendo seguro que caes en sus garras.
Uno de los conjuros más interesantes es la capacidad que tiene de cambiar nuestra percepción de las cosas cuando convivimos con ellos. El mundo se vuelve diferente. Una luz que se mueve te parece interesante y divertida; te pones en alerta a modo de cazador cuando ves una mosca o bichito.; y lo mejor, la percepción de los objetos es más amplia, retorna la visión infantil que perdimos en su día y una cuerda ya no es solo una cuerda es un juguete…
Los Gatos tienen el poder de llenar el corazón y el alma de nuevo.
Cuento de Los Sueños de Gaia
Mercedes Gordillo Serrano

Cuando el viento sopla fuerte y se lleva las nubes, podemos llegar a ver las estrellas. Esos puntos luminosos que se encuentran a una distancia años luz de nosotros. Pero que nos atrae como polillas hacia su luz, depositando esperanzas y sueños para pedirles deseos como si desde la lejanía manejaran los hilos del tiempo y la casualidad. Como dioses del destino y la suerte que gobiernan, en el mundo más allá de las nubes, se dedican a observar el pasar de las eras jugando a dejar mensajes que nos guían. En la vigilia aparece su magia y nos transporta al mundo de los sueños, donde lo imposible no existe y no hay norma establecida, tal cual país de las maravillas. Si tienes suerte te acordarás en la mañana, si no, la lección quedara grabada en el subconsciente y aflorará un día, cuando menos te lo esperes, a modo de idea, decisión o propósito.
Cuento de Los Sueños de Gaia
Mercedes Gordillo Serrano
El viento es el mejor mensajero que puedas encontrar, siempre avisa de lo venidero. Hace ya tiempo el viento trajo consigo un rugido gutural. No sabía de donde surgía aquel sonido siniestro. Los árboles se balancearon como juguete de infante. Expulsando de sus ramas a pájaros y animalillos que salían disparados como alma que lleva el diablo. Me quede paralizada, tal que estatua de arena, que cuando sopla el viento tiembla y se deshace para desaparecer en el tiempo. Otra vez tronó el viento y desperté del ensueño. ¿De dónde provenía? Tenía miedo pero la curiosidad fue más fuerte. Los sonidos que pasaban de rugidos a alaridos me llevaron hasta una cueva escondida tras unos tupidos arbustos. En la puerta surgieron las dudas. ¿Qué habría allí? ¿Me atrevería a entrar? ¿Debía hacerlo? ¿Valía la pena? Parecía obvio porque huían los animales. Allí debía haber un ser colérico de enormes dimensiones. La lógica me decía que me marchara. Pero ya sabemos que uno no siempre es racional. Y entre.

Y no había ser enorme ni enfadado. Allí se encontraba un monstruo de dimensiones pequeñas, de los que hacen travesuras como cambiarte la sal por el azúcar o dejar medio abierto el pimentero. Y su amigo y profesor de música Orejas Largas ensayando su nuevo hit Los Monstruos también lloran. Como soy muy educada me disculpe por la intromisión. Fueron muy amables y me invitaron a un té caliente. Les conté que me trajo hasta allí, con las mejillas enrojecidas de vergüenza por pensar que eran rugidos siniestros sus versos de amor. Los dos amigos se partían de risas con lágrimas en los ojos, como si les contara un chiste.
Parece que es muy común lo sucedido, sólo los más eruditos de la música entienden el arte vocal de los monstruos. Y es que el arte es relativo.
Cuento de Los Sueños de Gaia
Mercedes Gordillo Serrano

En la oscuridad el latir de un corazón dormido espera despertar. Ajeno al exterior, no puede ver al sol ni a la luna, no puede sentir el sonido del viento ni de la lluvia. Tampoco los hecha de menos. En un letargo profundo donde la nada lo es todo, se ve interrumpido por pequeñas inhalaciones de aire. El oxigeno le hace recordar destellos del ayer. Un recuerdo de unos rallos cálidos de luz colándose a trabes de los brotes verdes de la primavera. El olor a tierra mojada después de una tormenta de verano. El sabor de las hojas frescas con el roció de la mañana. Cada inhalación es una evocación a un momento agradable de su anterior existencia. Parece que la membrana que le separa del exterior cada día es más frágil y delgada, empieza a intuir el exterior. Lo que antes era oscuridad ahora es un lugar de sombras y destellos que le provoca miedo y curiosidad. Finalmente la crisálida disuelve el capullo que la retiene por si misma, completando su metamorfosis permitiéndose sentir el exterior en su plenitud despliega sus nuevas alas dejando atrás lo que fue su tumba en vida.
Cuando uno se embarca en una aventura no sabe lo que se puede encontrar.
Calta ya era mayor, pero aun no le habían salido las alas. Por suerte los hombres hoja no son como los humanos. Nadie se reía de ella ni era discriminada por ello. Aun así, ella estaba preocupada y ansiosa por crecer, evolucionar y volar. Volar bien alto como los pájaros, hacer carreras con los colibríes y bailar con las mariposas.
Busco información sobre el tema y la respuesta era siempre la misma. Tiempo. Pero esa respuesta no era valida para ella. Había oído hablar de un sabio sapo que vivía en el pantano y según decían tenía respuesta para todo.
A Calta no le gustaba esperar sentada al tiempo, la paciencia no era una de sus virtudes. Así que se encamino sola hacia el pantano en busca de respuestas más satisfactorias.

Encontrar el pantano no fue difícil, era una gran exploradora. Pero una vez allí la cosa cambio. Era un terreno nuevo para ella y no conocía a nadie.Encontró en su camino una rana que confundió con un sapo por sus verrugas.Buenos días amigo, le dijo. ¿Eres el Sapo Sabio del pantano?La rana muy disgustada empezó a llorar. No soy el Sapo Sabio del pantano, ni siquiera soy un sapo, soy una rana. Pero con estas verrugas siempre se confunden.
A Calta le sabía fatal lo sucedido. Parece ser que las ranas no eran como los hombres hoja. Gustavo era siempre motivo de mofa de sus compañeros. Era la diana perfecta para sus bromas pesadas, insultos varios e incluso agresiones físicas. Cualquier anfibio que tuviera un mal día reflejaba sus inseguridades atacando a Gustavo.Calta le consoló con una caricia en la espalda y las verrugas desaparecieron. Los dos se quedaron parados. Calta alternaba su mirada entre sus manos y la rana.Gustavo rompió el silencio y en agradecimiento le dijo que le acompañaría a ver al sabio.Y así lo hicieron siguieron su camino por los nenúfares en busca de respuestas. Pero nadie conocía al Sapo Sabio del pantano.
Entre los juncos oyeron un lamento. Era otra rana, Gustavo la conocía era una de sus agresoras. Pero le dio pena y fue a su encuentro. Se llamaba Cefalea y estaba sufriendo una fuerte migraña. Calta la recogió entre sus brazos, le toco la frente y el dolor ceso.
¡Otro milagro! exclamo Gustavo. Calta ya no sabia dónde meterse, qué le estaba pasando.
Cefalea reconoció a Gustavo sin sus verrugas, pero no dijo nada al respecto. Se limito a pasar la vergüenza por dentro del que sabe que ha hecho mal, aunque en su cara se refleje el sonrojo de ella. Se limito a preguntar a Calta que había hecho para curarle el dolor de cabeza, sufría migrañas desde que era un renacuajo y nada se lo había curado. La mujer hoja no supo que contestar. Era otra pregunta que hacer al Sapo Sabio.
Yo conozco a ese sapo, dijo Cefalea. En agradecimiento te llevaré hasta él, pero no se si es un sabio o un chiflado. También es conocido como el del caracol de sombrero.
En su viaje Calta, Gusatvo y Cefalea se hicieron amigos. Enseñaron a nadar a Calta, como no tenía alas no corría peligro de que se le mojaran y no poder volar. A Cefalea se le cambio el humor ya no estaba enfadada con el mundo, su dolor había terminada y después de hablar con Gustavo comprendió que la belleza esta en el interior de las personas y que a veces las palabras hacen más daño que los golpes. Gustavo también cambio y recupero la confianza en si mismo, dejo atrás el rencor por los que le habían hecho daño y perdono.

Por fin encontraron al Sapo, tumbado en un nenúfar viendo las nubes pasar, con un caracol en la cabeza, no se sabe si como adorno o compañía.
He oído rumores de que una Centella de los hombres hoja me andaba buscando. Se que tienes varias dudas, pero solo te contestare a una. Decide que es para ti más importante.
No era la primera vez que la llamaban Centella, los ancianos solían llamarla así. Calta ya no sabia que pregunta era más importante: cuando le crecerían las alas o por qué de repente podía curar. Miro a sus compañeros buscando respuestas que sólo estaban dentro de ella y pronuncio su pregunta.¿Por qué de repente podía curar?El Sapo le explico la importancia de las palabras y los nombres. Con las palabras definimos objetos, situaciones, sentimientos… que adquieren un valor y su denominación. Los nombres son la síntesis de las definiciones de estos.Como ejemplo tenemos a Cefalea, su nombre significa dolor de cabeza y nació marcada con ello. En tu caso Calta es un nombre de una flor acuática que tiene la virtud de curar la migraña y en pequeñas dosis las verrugas. En pocas ocasiones los nombres adquieren tal poder que se manifieste de una forma tan evidente como en tu caso, pero así a sido. Eso no significa que desde ahora puedas curarlo todo. Ni que siempre funcione. Solo que en esta ocasión has sacado tu potencial a la luz.Los nombres suelen tener varios significados. Los hombres hoja que nacen de las flores suelen llevar el nombre de la flor que les dio la vida ya que suelen adquirir sus propiedades.
Calta recibió su respuesta, y se hizo más preguntas, pero es lo que tiene el saber. Nunca hay suficientes respuestas, pero si el hambre de ellas.
Cuento Los Sueños de Gaia
Mercedes Gordillo Serrano
Animal curioso donde los haya, el Ciervo con el Corazón por fuera. Un ser sensible y tierno que no conoce maldad ni mentira.
Algunos dicen que es un fantasma del bosque, otros que es su guardián. Cuentan que se suele aparecer cuando menos te lo esperas y siempre trae consigo un mensaje.

Un día cualquiera, lo vi por casualidad bebiendo agua de un arroyo.
Como si todos los sonidos del bosque se pararan en seco, sólo se oía el latir de un corazón. Él suyo. Estaba fuera de su pecho, totalmente al descubierto.
No intuí en él miedo alguno, ni siquiera curiosidad por mi presencia. Me miraba como si ya me conociera, como si lo supiera todo de mí y me estuviera esperando.
Me acerque ligeramente para contemplar aquella maravilla. Sólo nos miramos, no hubo palabra alguna. Su mirada era penetrante e intensa. Me perdí en sus ojos negros.
Fue como caer por un precipicio de emociones, hacia un agujero de oscuridad para bañarme en una cálida luz como si fuera un abrazo de amor, dulce como el beso de una madre.
Y al instante comprendí que los corazones cerrados no pueden dar amor, solo al exponerse al frío y al calor puede expandirse para tocar otros corazones cual semilla al viento. Y propagar su luz cual faro en la noche.
Cuento de Los Sueños de GaiaMercedes Gordillo Serrano
Una noche clara de verano siguiendo un olor especial, encontré un jardín secreto plagado de flores que sólo se abren cuando llega el ocaso y se cierran para no ver el sol.
Era tan bonito. Desprendía magia, misterio y serenidad. Uno de esos lugares donde el tiempo se detiene.
En ese jardín vivía Dama, una criatura encantadora de los hombres hoja. Se esmeraba en despertar a las flores para que admiraran la luna y se bañaran con su luz.

Las flores contentas cantaban canciones de amores de verano, de lluvias de estrellas y de las estaciones de la luna.
Al principio no entendía las letras, ni siquiera las escuchaba. Cuando Dama me dio la bienvenida al concierto. Me quede perpleja, no entendía nada.
¿Estaría sorda? Pero no era cuestión de oído, sino de idioma.
El idioma de las flores, con sus notas de color, nosotros lo percibimos por el olfato. Lo que para nosotros es un aroma; para ellas es un verso, una fragancia; una sinfonía, un matiz; una palabra.
Y así aquella noche estrellada presencie un concierto con los cinco sentidos. Los olores se transformaron en palabras y las palabras en versos.
La piel se me erizaba por la brisa de la noche y la boca se me endulzaba del almíbar del ambiente.
Y ese aroma embriagador me hizo vibrar de emoción en el más absoluto silencio para los que no saben entender a las flores.
Cuento de Los Sueños de Gaia
Mercedes Gordillo Serrano
Cerré los ojos y después de la oscuridad apareció un mundo verde plagado de flores.
Ya no tenía dedos, mis mandos eran hojas y podía volar.
Conocí sensaciones nuevas, criaturas maravillosas, con las que cada noche descubro secretos de este maravilloso lugar.
Cuento de Los Sueños de Gaia
Mercedes Gordillo Serrano

Cuento de Los Sueños de Gaia
Mercedes Gordillo Serrano