Ranas, Sapos y Respuestas

Cuando uno se embarca en una aventura no sabe lo que se puede encontrar.
Calta ya era mayor, pero aun no le habían salido las alas. Por suerte los hombres hoja no son como los humanos. Nadie se reía de ella ni era discriminada por ello. Aun así, ella estaba preocupada y ansiosa por crecer, evolucionar y volar. Volar bien alto como los pájaros, hacer carreras con los colibríes y bailar con las mariposas. 
Busco información sobre el tema y la respuesta era siempre la misma. Tiempo. Pero esa respuesta no era valida para ella. Había oído hablar de un sabio sapo que vivía en el pantano y según decían tenía respuesta para todo.
A Calta no le gustaba esperar sentada al tiempo, la paciencia no era una de sus virtudes. Así que se encamino sola hacia el pantano en busca de respuestas más satisfactorias.

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Encontrar el pantano no fue difícil, era una gran exploradora. Pero una vez allí la cosa cambio. Era un terreno nuevo para ella y no conocía a nadie.Encontró en su camino una rana que confundió con un sapo por sus verrugas.Buenos días amigo, le dijo. ¿Eres el Sapo Sabio del pantano?La rana muy disgustada empezó a llorar. No soy el Sapo Sabio del pantano, ni siquiera soy un sapo, soy una rana. Pero con estas verrugas siempre se confunden.
A Calta le sabía fatal lo sucedido. Parece ser que las ranas no eran como los hombres hoja. Gustavo era siempre motivo de mofa de sus compañeros. Era la diana perfecta para sus bromas pesadas, insultos varios e incluso agresiones físicas. Cualquier anfibio que tuviera un mal día reflejaba sus inseguridades atacando a Gustavo.Calta le consoló con una caricia en la espalda y las verrugas desaparecieron. Los dos se quedaron parados. Calta alternaba su mirada entre sus manos y la rana.Gustavo rompió el silencio y en agradecimiento le dijo que le acompañaría a ver al sabio.Y así lo hicieron siguieron su camino por los nenúfares en busca de respuestas. Pero nadie conocía al Sapo Sabio del pantano.
Entre los juncos oyeron un lamento. Era otra rana, Gustavo la conocía era una de sus agresoras. Pero le dio pena y fue a su encuentro. Se llamaba Cefalea y estaba sufriendo una fuerte migraña. Calta la recogió entre sus brazos, le toco la frente y el dolor ceso.
¡Otro milagro! exclamo Gustavo. Calta ya no sabia dónde meterse, qué le estaba pasando.
Cefalea reconoció a Gustavo sin sus verrugas, pero no dijo nada al respecto. Se limito a pasar la vergüenza por dentro del que sabe que ha hecho mal, aunque en su cara se refleje el sonrojo de ella. Se limito a preguntar a Calta que había hecho para curarle el dolor de cabeza, sufría migrañas desde que era un renacuajo y nada se lo había curado. La mujer hoja no supo que contestar. Era otra pregunta que hacer al Sapo Sabio. 
Yo conozco a ese sapo, dijo Cefalea. En agradecimiento te llevaré hasta él, pero no se si es un sabio o un chiflado. También es conocido como el del caracol de sombrero.
En su viaje Calta, Gusatvo y Cefalea se hicieron amigos. Enseñaron a nadar a Calta, como no tenía alas no corría peligro de que se le mojaran y no poder volar. A Cefalea se le cambio el humor ya no estaba enfadada con el mundo, su dolor había terminada y después de hablar con Gustavo comprendió que la belleza esta en el interior de las personas y que a veces las palabras hacen más daño que los golpes. Gustavo también cambio y recupero la confianza en si mismo, dejo atrás el rencor por los que le habían hecho daño y perdono.

En la Charca (Los Sueños de Gaia)

Por fin encontraron al Sapo, tumbado en un nenúfar viendo las nubes pasar, con un caracol en la cabeza, no se sabe si como adorno o compañía. 
He oído rumores de que una Centella de los hombres hoja me andaba buscando. Se que tienes varias dudas, pero solo te contestare a una. Decide que es para ti más importante.
No era la primera vez que la llamaban Centella, los ancianos solían llamarla así. Calta ya no sabia que pregunta era más importante: cuando le crecerían las alas o por qué de repente podía curar. Miro a sus compañeros buscando respuestas que sólo estaban dentro de ella y pronuncio su pregunta.¿Por qué de repente podía curar?El Sapo le explico la importancia de las palabras y los nombres. Con las palabras definimos objetos, situaciones, sentimientos… que adquieren un valor y su denominación. Los nombres son la síntesis de las definiciones de estos.Como ejemplo tenemos a Cefalea, su nombre significa dolor de cabeza y nació marcada con ello. En tu caso Calta es un nombre de una flor acuática que tiene la virtud de curar la migraña y en pequeñas dosis las verrugas. En pocas ocasiones los nombres adquieren tal poder que se manifieste de una forma tan evidente como en tu caso, pero así a sido. Eso no significa que desde ahora puedas curarlo todo. Ni que siempre funcione. Solo que en esta ocasión has sacado tu potencial a la luz.Los nombres suelen tener varios significados. Los hombres hoja que nacen de las flores suelen llevar el nombre de la flor que les dio la vida ya que suelen adquirir sus propiedades. 
Calta recibió su respuesta, y se hizo más preguntas, pero es lo que tiene el saber. Nunca hay suficientes respuestas, pero si el hambre de ellas. 

Cuento Los Sueños de Gaia

Mercedes Gordillo Serrano